Que extraño buscarnos a nosotros mismos una y otra vez, cuando la realidad es que convivimos con nosotros todo le tiempo, acaso eso nos demuestra que no es el tiempo que pasamos con alguien lo que nos hace conocerlo, sino más bien el tiempo de calidad que le brindamos.
Cuanto tiempo de verdad nos dedicamos a encontrarnos, a pasar verdaderos momentos de calidad con nosotros mismos, donde ponemos en crisis que nos hace bien cual es el motorcito que impulsa la ganas de seguir, que difícil se no hace llegar al conformismo, más cuando las presiones auto-impuestas superan la barrera.
Que difícil se nos hace estar bien con nosotros mismos.
Siempre nos exigimos un poco más de lo que podemos tener, siempre queremos más.
Es verdadero que tenemos que auto-exigirnos más para poder crecer, pero en que punto es sano vivir esa corrida constante.
Esta búsqueda se simplifica a saber entendernos a nosotros mismos, aunque parezca complicado hay que correr las cosas que nos modifican el entorno por un tiempo, saber que parar no es terminar, si no mas bien saber ser paciente para poder desenredar los matetes en nuestra cabeza.
Las virtudes son las cosas que nos hacen destacar, en las buenas en las malas, son nuestros adjetivos.