1/2 de felicidad.

Cuando la pinta cristal con tonos ámbar nos devuelve el reflejo medio distorsionado de nuestras caras, en donde muere otro tabaco y lo vemos lento esfumarse, como las ideas que damos vueltas y no cerramos. Cansado ya de los conocidos rebusques, viendo como la vida simplemente pasa. El café caliente esperando en casa, con aroma a nostalgia de buenos momentos. Y la cama preparada para ponerse a escribir.

No me satisfago con esos placeres cotidianos, quiero más, constantemente estoy en una montaña rusa por ser mejor. Subí a un viaje de locura de ida en donde la auto-superación cada vez es más difícil de llevar, forzando mis propios límites constantemente para solo sentir esa adrenalina que corre como tornado.

Que aburrido sería todo si nos conformáramos con una vida ya plena, terminada, rellena por otros, ya que la misma no tendría sentido sin la acción de lo desconocido de la aventura del nuevo día.
 No sé si por la edad o por la experiencia de ciertos sucesos, nos vamos dando cuenta que crecemos, cumplimos las metas materiales que soñamos y sim embargo seguimos sintiendo que las piezas del rompecabezas no terminan de encajar del todo.

Es entonces que gracias al querido y valioso tiempo nos damos cuenta que más allá de todo lo material, lo que te mueve de verdad son las personas, la gente que te rodea en sí. Son ellas la que pueden sacarte las mejores sonrisas.

No quiero caer en el tonto ejemplo de decir que el hombre con más plata del mundo era un simple infeliz sin amigos, y que el hombre más humilde era simplemente feliz. Porque no es así, la vida es una balanza. Creo que en lo personal uno se siente realizado completamente cuando encontramos ese equilibrio.

Hace rato que nos enferman con niveles sociales, escalas de poder, lugares privilegiados o no.  Nos enseñan a sumar, pero no a pensar. Creemos saber que queremos el invento bobo del siglo que dan en la caja boba, pero no sabemos cómo pedir perdón. Nos crían socialmente para ser un instrumento de consumo en masa.

Esto arranca en edades muy tempranos en donde nos confunden, no nos enseñan los verdaderos valores de existir en sí, si no como afrontar problemas meramente terrenales.
¿Qué pasa con las cosas que la matemática, la física, la química, o cualquier otra ciencia social no pueda explicar meramente?  ¿Qué hay de la felicidad?

Acaso alguien les explico de chicos que era ser feliz.  Aunque no para todos sea lo mismo la felicidad todos la sentimos igual. No es difícil de deducir cuando te sentís feliz o no.  Aunque no lo crean la felicidad se trabaja como cualquier otro tema psicológico, se trata de una construcción constante del yo y el entorno que nos rodea.